La noche avanzaba lentamente sobre Villa El Roble. Sin embargo, para Vega el tiempo parecía haberse detenido. Acostada sobre la cama, observaba el techo de la habitación mientras intentaba convencerse de que todo estaba bien. Alonso había ido a reunirse con su abuelo. Nada más. Era una conversación. Una reunión familiar. Algo que debía haber ocurrido mucho tiempo atrás y aun así no lograba tranquilizarse, Vega se muerde los labios, porque para ella aunque todo parecía estar en orden, algo no lo estaba.La mujer se giró sobre la almohada, suspiró. Volvió a cerrar los ojos. Intentó dormir. Pero era imposible. Algo dentro de ella se negaba. Como si su propio corazón estuviera luchando contra la razón. Como si una alarma invisible no dejara de sonar. Aquella sensación comenzó siendo pequeña, una simple inquietud. Pero con el paso de los minutos fue creciendo. Hasta convertirse en una opresión constante sobre su pecho. Vega abrió los ojos, la habitación permanecía en silencio. Demasiado
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