Su primer golpe.
El mediodía se había instalado sobre Villa El Roble con una tranquilidad poco habitual.
Después de semanas marcadas por hospitales, noticias devastadoras, conflictos familiares y amenazas constantes, el simple sonido de los cubiertos sobre la mesa resultaba reconfortante.
Vega se encontraba sentada frente a Alonso en el comedor principal.
La luz del sol atravesaba los enormes ventanales y bañaba el lugar con una calidez agradable.
Por primera vez en mucho tiempo, la villa parecía respirar paz.