Lenin, estaba furioso, y también asqueado, si no fuera porque no golpeaba mujeres, Adriana, ya habría recibido la paliza de su vida de parte de él. — Sergey, no te hice nada malo, ¿Y que si tuvimos sexo? Soy una mujer después de todo, tu hijo está intacto. — ¿Intacto? ¡Ja! ¡Tu debes estar bromeando, maldita mujer! ¿Con que cara voy a ver a los ojos a mi esposa? — Sergey estaba lleno de rabia, estaba pasando la peor vergüenza de su vida. — Lenin, tu madre no puede enterarse de esto, ¿Qué explicación podría darle? — Sobre eso... Mamá ya lo sabe, lo siento mucho, papá. — ¿Cómo que lo sabe? ¿¡Me estás jodiendo, Lenin!? — No, ella vino a buscarte, seguro que te echaba de menos porque has estado pasando mucho tiempo aquí en la oficina, y ella... Ella te encontró en el sofá con tu secretaria. — ¿Ella...? ¿Dónde está? La dejé en el hotel Regis, no quiso ir a casa, tampoco a mi villa, dijo que necesitaba estar sola. Lloró mucho, papá, estaba destrozada. Sabes lo mucho qu
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