Sergey y Lina, siguieron pasándolo bien en el casino, bebían champaña, reían, recordaban viejas anécdotas, y le ganaban a la casa. El hombre tan inteligente, por supuesto que sabia contar cartas, pero lo disimulaba muy bien. Más el que la estaba pasando un poco mal eran ese par de atractivos CEOS, Lenin Volkov, y Emmanuel de Leon. — Leo, ¿Pues que comiste? El pañal se te ha desbordado, con razón no podías dormir, estás muy mojado, bajaré la temperatura, creo que te me estabas congelando, pero como te vi sudar, pensé que tenías calor. El padre primerizo estaba aprendiendo sobre la marcha, había dejado el clima algo bajo, y el niño lo había resentido.Lo cambió lo más rápido posible le puso un enterito abrigador y lo comenzó a arrullar para que se durmiera de nuevo. El niño estaba de lo más cómodo en los brazos de su padre, pero Lenin, no paraba de bostezar y de cabecear. — Leo, pequeño bodoque, ten consideración con tu padre, ¿Por qué eres tan nochero? (...) Del otro
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