Sergey, fue drogado.
Adriana se estremeció al escuchar las palabras del hombre de traje. Algo le decía que estaba en muchos problemas, y que debía de buscar la manera de salir de eso.
— Señor, tengo miedo, yo... No quiero que me hagan daño, ¡Por favor ayúdeme, si me ayuda seré buena, haré todo lo que usted me pida, solo... Saqueme de aquí!
La secretaria comenzó a llorar, su cara de inocencia y sus lágrimas afligidas, hubieron podido convencer a quien sea, después de todo era bella y jóven.
Pero al demonio M