Puerto Industrial del Bastión - Almacén 4. Dos días después.El dinero no tiene olor, pero los hombres que lo traen sí.El almacén olía a gasóleo, a salitre y a la colonia cara de los tres hombres sentados frente a Kogan. Eran de la 'Ndrangheta, la mafia calabresa. No eran mensajeros; eran Capos.Kogan estaba sentado en una caja de munición, relajado, fumando. Detrás de él, dos Grim Fang en forma humana sostenían fusiles de asalto, mirando a los italianos como si fueran chuletas de cerdo.—Signore Crowe —dijo el italiano más viejo, Don Enzio, ajustándose las gafas de sol aunque estuvieran a la sombra—. La ruta es perfecta. Sin aduanas, sin DEA, sin preguntas. Si nos deja usar sus muelles para mover nuestra... "mercancía" hacia Chicago, el diez por ciento es suyo.—Quiero el veinte —dijo Kogan, soltando el humo—. Y no quiero efectivo. Quiero acero. Cemento reforzado. Generadores eléctricos de grado industrial.Don Enzio se rió, una risa rasposa de fumador. —¿Está construyendo un reino,
Ler mais