Nivel -2: Ala Médica de Alta Seguridad. Tres días después del ataque.El sonido más fuerte en la habitación era el zumbido de los compresores de refrigeración.Kogan estaba de pie frente al cilindro de vidrio reforzado. Dentro, flotando en una suspensión de gas azulado y nitrógeno líquido, estaba Valeria Rozen. Parecía una bella durmiente en una pesadilla de ciencia ficción. Su piel estaba gris, escarchada. El agujero en su hombro, donde la bala incendiaria había impactado, estaba abierto, exponiendo hueso y tejido cauterizado, pero el frío extremo había detenido la corrosión química.—Es lo mejor que podemos hacer, Señor —dijo el Doctor Molnar, ajustando los niveles de temperatura en una consola táctil—. La munición tenía una carga de fósforo blanco mezclada con plata viva inestable. Si la despertamos, la quemadura se reactivará y llegará al corazón en minutos.—¿Cuánto tiempo tiene que estar ahí? —preguntó Kogan, viendo el rostro sereno de la mujer que le había salvado la vida.—Mes
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