Torre de los Garras de Plata - Piso 80
El aire acondicionado zumbaba en la sala de juntas, pero nadie dejaba de sudar. A través de las paredes de cristal, Marcus Hale, Dante Volkov, Roman y Valeria Rozen veían lo impensable: los drones del ejército daban la vuelta. Las luces rojas de la Guardia Nacional se alejaban por la autopista.
El Gobierno los había abandonado.
La puerta del ascensor privado se abrió con un timbre suave. Aurelian Voss entró. No traía escolta. Caminaba con esa tranquilidad