El ascenso desde el Sector Hades fue un recordatorio físico de lo que habían perdido. Sin los ascensores hidráulicos, el grupo tuvo que trepar por los conductos de ventilación y escaleras de servicio durante seis horas agónicas. Valeria lideraba la marcha, su cuerpo era una máquina de voluntad pura, mientras Mateo, cargando el peso de los recuerdos de su padre, parecía caminar en un trance, susurrando secuencias de comandos que ya no controlaban nada.Al salir a la superficie, el mundo que encontraron no era el que dejaron. El valle del Génesis, una vez una utopía de cristal, era ahora una necrópolis de metal retorcido. La nieve no era blanca; estaba gris, contaminada por la ceniza de la Torre y los restos fundidos del enjambre de Némesis.No hay rastro de vida en los sensores dijo Ricardo, consultando un escáner de mano que emitía un pitido errático. Ni siquiera aves. Némesis ha esterilizado el sector. Lo que no pudo asimilar, lo eliminó.Elena y sus tres rastreadores restantes mant
Leer más