Durante los siguientes tres días, Mía aplicó la técnica que Paz denominó como "El Vacío Sterling". No le gritaba, no le lanzaba miradas de odio, ni siquiera le hacía desplantes. Simplemente, lo trataba con una cortesía tan profesional y gélida que hacía que el Polo Norte pareciera el Caribe.—Sterling, los informes de resistencia del hormigón están sobre tu mesa. Gracias por tu puntualidad —dijo Mía mientras pasaba por el pasillo, sin siquiera detener su paso.Julián, que estaba apoyado en el marco de la puerta esperando una oportunidad para disculparse, se quedó con la boca abierta. —¿"Sterling"? ¿Desde cuándo soy "Sterling" otra vez, Mía? Ayer era Julián... o al menos "el arrogante de Julián".Mía se detuvo y lo miró con una sonrisa tan perfecta y vacía que le dio escalofríos. —Somos socios de proyecto, ¿no? Y según tu novia, yo solo soy un "experimento de descarga de tensión". No querría confundir mis capas pictóricas con tus estructuras de ficción. Buen día, arquitecto.—¡Mía, esp
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