La discusión empezó esa misma noche.No como discusión. Como planificación, que era la forma en que las cosas serias comenzaban en la mesa del refugio: con mapas, con datos, con la voz de Nadia recitando probabilidades y la de Sera calculando tiempos de desplazamiento. Pero debajo de la planificación, desde el primer momento, había una tensión que Lucía podía sentir incluso sin el vínculo, incluso sin la Visión de la Verdad, simplemente porque conocía a Dante lo suficiente para leer la rigidez en sus hombros como un texto.El mapa de Chile desplegado sobre la mesa mostraba la región andina. La manada de Gaspar, según Nadia y los pergaminos viejos y la información que Lucía había podido recabar antes, vivía en la zona de cuevas naturales a tres mil metros de altitud, en el sector de los volcanes del sur. Territorio hostil incluso en verano. En esta época del año, con el frío instalado, inhóspito para quien no estuviera adaptado.—Adaptación de alta altitud —dijo Yara, señalando el mapa
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