Olívia soltó una risa leve, un tanto incómoda. El corazón le latía acelerado. Sintió el calor subirle al rostro, el nerviosismo infiltrándose por las venas. Había sido demasiado sincera y, por un instante, temió que Laura se diera cuenta de que el matrimonio era una farsa.Tragó saliva y ajustó el tono de voz a algo neutro.—Él es… pero es diferente —explicó, eligiendo cada palabra con cuidado—. Discutimos, y él creyó que iba a doblegarme siendo, como tú dices, un canalla romántico. ¿Entiendes?Laura rió y negó con la cabeza, con ese aire ingenioso que la caracterizaba.—Ah, vale —dijo, divertida—. Menudo susto. Por cómo lo dijiste, parecía que te trataba mal. —Apoyó el hombro en el de ella y le guiñó un ojo con complicidad—. Mi hermano tiene defectos, lo admito. Pero te ama, eso es un hecho. Y cuando Liam ama, puede llegar a ser insoportable. Yo que lo diga. —Sonrió con picardía—. Pero dime, ¿ya elegiste una lencería bien sexy para dejarlo sin aliento esta noche? El sexo después de u
Ler mais