Una lágrima solitaria recorrió el rostro de Laura. Se la secó rápidamente y rió, intentando disimular.
—Esta es la mejor parte de la película, ¿sabías? —dijo, con la voz temblorosa.
El tiempo pasó entre risas y confidencias. Cuando el reloj marcó el inicio de la noche, ambas bajaron a cenar.
La mesa estaba dispuesta con la elegancia habitual. Los platos colocados con precisión, los cubiertos alineados y el aroma de hierbas y carne asada llenando el aire.
Olívia se sentó junto a Olga, mientras L