Después de la ceremonia de boda de Ísis y Alex, la cena se prolongó entre risas, conversaciones ligeras e íntimas, confidencias compartidas y bromas entre ellos. El ambiente era de cercanía y complicidad. De verdad se habían divertido.La mansión de Liam estaba distinta aquella noche.Meredith no dejaba de llorar.No era capricho. No era sueño.Era dolor.Olívia caminaba de un lado a otro por la habitación.—Shhh… mi amor… tranquila… tranquila… —murmuraba, besando la cabecita de su hija una y otra vez, mientras la mecía con cuidado, visiblemente angustiada.Pero Meredith se retorcía levemente, encogiendo las piernitas, el rostro enrojecido, el llanto que se cortaba… y volvía con más fuerza.—No para… —dijo Olívia, con la voz quebrada, los ojos brillantes, mirando a Liam como si le suplicara ayuda—. Amor… no para… hoy está peor…Liam sintió el pecho apretarse.Se acercó de inmediato, más rápido de lo que pretendía. Con cuidado, pasó la mano por el cabello de su hija, con un toque demas
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