La casa de campo de Alex parecía todavía más imponente aquella tarde. Pero, a diferencia de cualquier otro día… había algo distinto allí. Más ligero. Más íntimo. Más verdadero. El jardín había sido preparado con una delicadeza exquisita.
Un sendero de piedras claras atravesaba el césped perfectamente recortado, conduciendo hasta un pequeño altar montado bajo una estructura de madera clara, entrelazada con flores blancas y follaje suave. Rosas, hortensias y pequeños toques de verde le daban al a