Capítulo 61: El ejército de óxidoEl "Cementerio de Paco" hacía honor a su nombre. Era un terreno enorme de tierra y barro, rodeado por una valla de alambre rota. Dentro, cientos de vehículos viejos descansaban bajo la lluvia, esperando morir.James Sterling bajó de su coche deportivo rojo y pisó un charco de aceite negro.—¡Joder! —gritó, mirando sus zapatillas blancas de diseño—. ¡Mis Nike de edición limitada! Tío, este sitio es un asco. Huele a perro mojado y gasolina vieja.—Bienvenido al mundo real, James —dijo Damián, caminando sin miedo por el barro—. Aquí no hay aire acondicionado.Pedro, el conductor veterano, silbó fuerte.Un perro enorme salió de una caseta hecha de chapa. Detrás del perro salió un hombre. Era bajo, gordo y tenía tanta grasa en la cara que parecía pintado de negro. Llevaba un mono azul sucio y un cigarro apagado en la boca.Era Paco.—¿Quién hace tanto ruido? —gruñó Paco—. ¡Casi despertáis a mis gatos!—Hola, Paco —dijo Pedro—. Te traigo clientes. De los qu
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