Capítulo 67: Cenizas y diamantes
La adrenalina bajó. El sol se puso. Y la realidad volvió.
Damián estaba sentado en la acera, frente al almacén de BioVida. La gente se había ido. Solo quedaban ellos y las cajas vacías.
Sterling estaba al teléfono, hablando en inglés muy rápido. Parecía serio.
Elena se acercó a Damián y le puso una chaqueta por los hombros. Él estaba empapado de sudor frío.
—¿Estás bien? —preguntó ella.
—Hemos salvado el contrato —dijo Damián con voz ronca—. Pero no tenemos empr