La puerta de la habitación no estaba cerrada del todo. Lydia lo notó desde el principio, pero no pensaba aprovecharse de eso. Solo quería un momento para serenarse, para acallar esa inquietud que llevaba rato sintiendo, difusa pero persistente. Pero entonces escuchó su voz.Cale. Y así, se detuvo antes de avanzar. Se quedó inmóvil detrás de la puerta, escuchando.Su esposo hablaba por teléfono. No sabía con quién, pero por el tono, parecía hablar con alguien cercano y de confianza. Quizá uno de sus hombres más leales. Lydia no podía estar segura.Sí sabía que Cale hablaba de otra manera.Hablaba en un tono más bajo y cauteloso. No como el hombre que la había abrazado en el auto apenas unos momentos antes, como si nada hubiera pasado. Había pausas entre sus palabras y una tensión que se percibía sin necesidad de nombrarla.Y por alguna razón... Lydia no fue capaz de alejarse. La curiosidad la mantuvo en su sitio, sobre todo cuando empezaron a surgir nombres desconocidos, uno tras otro.
Leer más