El cielo sobre Rioverde se veía apagado y sin color a través de los ventanales del despacho temporal que Daven estaba usando. La ciudad solía rebosar de luz y optimismo, pero esa mañana se sentía distinta, fría, opresiva, inhóspita.Una llovizna ligera caía desde la noche anterior, sin señales de que fuera a parar pronto. Según el pronóstico, Rioverde tendría lluvia ligera durante los próximos días. No sería muy fuerte, pero las actividades al aire libre se veían afectadas.—Señor, la reunión con los accionistas del Grupo Callister empezará en una hora —reportó Arven, un poco sin aliento.Desde que llegaron, parecía que no habían tenido una sola pausa, ni un momento para respirar, ni la oportunidad de ordenar las ideas y pensar con claridad. La presión a la que se enfrentaba Daven esta vez era mucho mayor que cualquiera que hubiera enfrentado en años anteriores.¿Era porque este proyecto involucraba intereses mucho más poderosos que antes? Daven estaba acostumbrado a manejar empresas d
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