C11- NUNCA VOY A DEJARTE IRVerla venirse en su boca fue lo más hermoso que Mateo había presenciado jamás. Sintió cada espasmo, cada contracción de su sexo contra su lengua, cada temblor que recorría ese cuerpo que, por fin, por fin, era suyo.Ocho años deseándola, ocho años imaginando este momento, y la realidad superaba con creces cualquier fantasía. El sabor de ella, su calor, la forma en que se derrumbaba contra las sábanas mientras las últimas sacudidas la atravesaban… todo era simplemente adictivo.Bianca yacía inmóvil, con el pecho subiendo y bajando agitadamente, sintiendo cómo su cuerpo regresaba lentamente de ese lugar al que él la había llevado. Sin embargo, algo empezaba a crecer de nuevo en su bajo vientre: una necesidad nueva, más profunda, más urgente. Eso la hizo abrir las piernas inconscientemente, buscando algo que aún no había tenido.—Sombra —susurró, y su voz ya no era tímida—. Te quiero dentro. Quiero sentirte.Mateo contuvo el aliento y la vio removerse en la ca
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