C8-QUE DISFRUTE SU NOCHE, SEÑORA RUSSO
Bianca se detuvo frente al espejo de cuerpo entero, ajustándose los tirantes del vestido negro. Era una prenda sencilla, de seda, que caía sobre sus curvas con una elegancia silenciosa. No quería verse como una mujer que gritaba por atención, sino como alguien que, por fin, tomaba las riendas.
Sin embargo, al mirarse a los ojos, vio un destello de puro terror.
Sus manos temblaban ligeramente mientras se ponía los pendientes.
«¿Qué demonios estás haciendo?