C12-ACOMPAÑANTE VIP
Después de eso, la suite quedó envuelta en un silencio que solo interrumpían las respiraciones de ambos, volviendo poco a poco a la normalidad. Bianca yacía tendida boca abajo sobre las sábanas de seda, con la piel aún encendida y el antifaz firmemente apretado contra su rostro. Mateo, desnudo a su lado, se inclinó sobre ella y, con una lentitud exquisita, comenzó a dejar una hilera de besos húmedos a lo largo de su columna.
En un arrebato de ternura juguetona, pasó la punta