C151- CENA ROMÁNTICA La nueva casa era luminosa, moderna, diseñada meticulosamente por Aurora y Mike. El jardín se extendía generoso, con amplios espacios verdes perfectos para niños. Por eso, Angelo estaba allí con William y Angela, enseñándole pacientemente a lanzar una pelota de béisbol. Sus movimientos eran fluidos, naturales, como si hubiera sido padre toda su vida.Mientras tanto, Aurora los observaba desde la terraza, con el corazón hinchándose de amor ante la escena.—Así, campeón. Apunta y lanza —indicó Angelo, demostrando el movimiento con suavidad.William frunció el ceño, concentrado. Lanzó la pelota; voló torcida, pero Angelo se lanzó con exageración teatral y la atrapó, provocando una carcajada en el niño.—¡Así se hace! —celebró Angelo, revolviéndole el cabello al pequeño.William rió.Era una risa auténtica, infantil, libre. Una risa que había costado meses de terapia, paciencia y amor incondicional. Una risa que valía cada segundo de esfuerzo, aunque Aurora no dejab
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