C14- JUEGO PELIGROSO
El comedor de los Blackwell estaba bañado por una luz matutina que, por primera vez en años, no se sentía fría. Thomas devoraba sus cereales con entusiasmo, mientras Bianca, sentada frente a él, tarareaba una melodía suave.
Se veía radiante.
El brillo en sus ojos no era el de siempre; era el de una mujer que acababa de recordar que está viva.
Mateo entró con el rostro rígido, pero al ver la expresión de su esposa, sintió un vuelco violento en el estómago. Se suponía que ell