C10-QUIERO ESCUCHARTE
La mano de Mateo envolvió la de ella, y Bianca sintió que las piernas dejaban de pertenecerle. No era solo miedo; era una mezcla de terror y una anticipación húmeda que creía muerta, olvidada en algún rincón polvoriento de su alma. La seda de las sábanas bajo su espalda fue fría y su piel se erizó de inmediato, porque el antifaz la cegaba y esa oscuridad forzada amplificaba cada sensación, haciendo de su propia respiración entrecortada y de cada latido de su corazón algo e