El lunes amaneció con un sol pálido que apenas lograba calentar los cristales de la Torre Santoro. Para Dante, sin embargo, el frío no venía del exterior, sino de las páginas de los diarios y de la pantalla de su teléfono, que no dejaba de vibrar. El escándalo no se había filtrado; había estallado con la precisión de una demolición controlada."SANTORO: EL IMPERIO CONSTRUIDO SOBRE LODO Y SANGRE", titulaba el diario económico más influyente de Europa. Debajo, una serie de capturas de pantalla de los libros contables secretos de Dante y, lo más devastador, una foto de Alessia Valerón en la cama del hospital, pálida, con la mirada perdida, bajo un titular que hacía sangrar el honor de cualquier hombre: "El precio del silencio: La heredera que perdió un hijo mientras su esposo protegía a su amante".Alessia, desde su nuevo refugio —un ático minimalista frente al Retiro que Dante ni siquiera sabía que existía—, observaba la ciudad con una taza de café negro entre las manos. No sentía alegr
Leer más