El lunes amaneció con un sol pálido que apenas lograba calentar los cristales de la Torre Santoro. Para Dante, sin embargo, el frío no venía del exterior, sino de las páginas de los diarios y de la pantalla de su teléfono, que no dejaba de vibrar. El escándalo no se había filtrado; había estallado con la precisión de una demolición controlada.
"SANTORO: EL IMPERIO CONSTRUIDO SOBRE LODO Y SANGRE", titulaba el diario económico más influyente de Europa. Debajo, una serie de capturas de pantalla de