Después del arresto de Mateo, Rafael y Clara, la ciudad quedó conmocionada. El imperio Márquez, hasta entonces impecable, se vio envuelto en rumores —algunos hablaban de corrupción, otros de vínculos con el crimen organizado. Diego se vio obligado a asumir el control total de la empresa, mientras Luna continuaba su investigación, ahora con acceso a los archivos más secretos de la mansión.Un día, mientras revisaba documentos en el despacho de Ignacio Márquez, encontró una carpeta con su nombre. Dentro, había fotografías de su madre, María, con Ignacio —sonriendo, hablando, como si fueran viejos amigos. También había cartas que revelaban que Ignacio sabía la verdad sobre la muerte de María, pero había mantenido silencio para proteger la deuda de honor entre las familias. Luna sintió rabia y decepción: el hombre a quien había considerado un patriarca honorable había ocultado el crimen de sus propios hijos.Se dirigió a la habitación de Ignacio, quien estaba acostado, débil por la edad.
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