Capítulo 29. La fábrica de fantasmas.
Biblioteca de la mansión Ávalos
La camioneta blindada entró en la propiedad a toda velocidad, derrapando levemente sobre la grava del camino de entrada. Antes de que el vehículo se detuviera por completo frente al pórtico principal, Camila ya estaba abriendo la puerta.
—David —llamó por el intercomunicador del coche, con la voz quebrada—, baja a las niñas. Llévalas al cuarto de juegos. Que pongan una película. Que coman helado. Lo que quieran. Pero que no salgan de ahí.
David, el jefe de seguri