Fue un sábado tranquilo. Demasiado tranquilo, quizás, porque cuando las cosas están tranquilas en la vida de Carol siempre es porque algo está a punto de moverse. Alonso había ido temprano al hospital a revisar un postoperatorio, Estrella estaba en casa de Rosaura, y Carol tenía la mañana entera para ella sola por primera vez en semanas.Decidió ordenar el estudio de Alonso. No porque lo necesitara, sino porque era la única habitación de la casa que ella no había tocado, y había algo en ese territorio intacto que le pesaba.Empezó por los libros. Luego los cajones del escritorio, que estaban sorprendentemente ordenados para ser de un hombre con la agenda de Alonso. Y en el fondo del cajón inferior, debajo de una carpeta de facturas antiguas, encontró una caja de metal pequeña. Sin candado. Sin nombre. Solo una caja.Debería haberla dejado ahí. Lo sabía.La abrió.Adentro había tres cosas: una fotografía, una medalla de metal gastado y una carta doblada en cuatro. La fotografía era de
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