El silencio en mi apartamento era asfixiante, como si las paredes se cerraran sobre mí. Paula se había encerrado en la habitación de invitados, y yo me quedé en el sofá, mirando el techo como si allí encontrara respuestas. Pero no las había. Solo el eco de la voz de Catalina, quebrada, susurrando mi nombre. "Viktor...". Joder, esa palabra me perseguía. Me había ido de la mansión con Paula, pero mi mente se había quedado allí, con ella. Con mi madrastra. La palabra aún me revolvía el estómago, un veneno que no podía escupir.No podía quedarme quieto. Me levanté de un salto, agarré las llaves del auto y antes de darme cuenta, estaba de nuevo en la mansión. Era una locura, lo sabía. Mi padre probablemente estaba celebrando su "noche de bodas", y la idea me hacía querer vomitar. Pero necesitaba hablar con ella. Solo con ella. Sin testigos, sin máscaras.Cuando llegué, entré sin ningún problema. Subí las escaleras, avancé por el pasillo y me detuve frente a la habitación de mi padre, pero
Ler mais