Por más que le insistí a Viktor para que hablara conmigo, no lo conseguí. Se mantuvo firme en que nada estaba pasando, en que no debía preocuparme.
—¿Por qué me mientes? —dije, tratando de sonar calmada, aunque lo cierto era que la rabia comenzaba a despertar en mí.
Su silencio fue suficiente. Al verlo, obtuve mi respuesta. Aquello que había leído en ese mensaje estaba más allá de mi entendimiento, clavándose en mi pecho con una fuerza cruel. Me despedí de él, subí a mi auto y conduje de regreso a la casa de Blanca.
—¿Cómo les fue? —preguntó al vernos llegar.
—Tía, hoy tuve un día increíble con mi mami —respondió Sophie, emocionada—. Fuimos al parque y un muchacho muy guapo jugó conmigo. Me gustaría que él fuera mi papá.
Ambas la miramos y solo sonreímos.
—Mi amor, un papá no se consigue así como así.
—Sí podemos, si te casas con el muchacho guapo. Él será mi papá.
Volví a reír y acaricié su cabello.
—Amor, las cosas no son tan fáciles. A veces no podemos tener todo lo que queremos.
So