Debía mostrar determinación. La conversación no sería agradable, tal vez terminemos discutiendo por haberle guardado este secreto durante tanto tiempo, pero en mi defensa, él también me ocultaba cosas. Así que estábamos a manos.—Adiós, papá —Le dije, mirándolo antes de salir de la habitación. —Adiós, hija —respondió, asintiendo con la cabeza. Nuestros problemas no habían terminado, pero considerando la situación con su próxima cirugía, lo mejor era hacer una tregua por la momentos. Al abrir la puerta, no pude dar ni un paso. En el suelo, frente a mis pies, había un papel, doblado por la mitad. Tal vez era una receta que a alguien se le cayó. Al tomarla, la abrí, esperando encontrar información de su verdadero dueño, ya que yo principalmente entendía lo difícil que era conseguir una segunda receta. Una vez me ocurrió, cuando el “accidente laboral” de mi padre estaba en su etapa más reciente. Demasiados papeles, muchos exámenes, estar caminando de un lado a otro asegurándome que
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