Me sentía entumecida, como si mi cuerpo estuviera lleno de plomo. Los parpados me pesaban, pero terminé abriendo los ojos.
Recordé lo ocurrido. El restaurante, la amenaza, el contrato, Connor… Todo. Por instinto, mi mano fue a mi vientre, acariciando sutilmente al bebé, asegurándome que todo estuviera en orden. No sabía cómo explicarlo, pero podía sentir que el bebé estaba bien.
Y noté algo más… En mi mano, había una intravenosa.
Casi quise voltear los ojos. Ya había perdido la cuenta de l