—¿Estás segura de lo que estás diciendo? —preguntó Paolo sin poder creer en aquellas palabras.—Sí, hasta hace varios meses, bien podría decir que no lo estaba. Hace meses, cuando tu hermano me ayudó, cuando todo ocurrió, solo actué de manera automática, no medía el impacto de mis acciones.Paolo, las cosas que sucedieron entre tú y yo, no son algo digno de recordar… Sé que no será fácil y debo enfatizar que estoy yendo a terapia, pero, no puedo negarle a mi hija tener a su padre, claro, siempre y cuando tú seas un buen ejemplo para ella.—Vania, estar aquí no es el mejor ejemplo para ella… —replicó Paolo sintiendo una enorme decepción por el mismo.—Sí, sí lo es… Es el ejemplo de que te puedes equivocar, pero, que en algún punto regresaste al buen camino e hiciste lo correcto.Paolo tomó aire y dejó salir todo en un suspiro.—No me gustaría que ella me viera aquí…—¿Por qué lo dices?—Este no es un lugar para ella…—De no traerla aquí, no veo de qué otra manera podrías conocerla. Paol
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