Massimo miraba a su pequeño hijo jugar en su habitación; el corazón se le apretaba de solo pensar en todos los momentos que se perdió con todos sus hijos por un sueño que nunca había sido completamente suyo.
—¿Massimo? ¿Qué sucede, cariño? —preguntó Diana acercándose a su marido lentamente.
—¡Nada…! Es solo que ver a mi niño me hace pensar en todo lo que me perdí… —dijo Massimo con nostalgia y un poco de dolor en el pecho.
—¡Cariño! Ya hemos hablado de este tema; no puedes seguir culpándote t