Luego de varios días, Paolo se dio de alta y, tal como lo habían dicho ambos afligidos padres, la cuenta se pagó, pero nadie llegó a verlo.Laura, que sentía una inmensa tristeza, quería acercarse, pero él estaba rotundamente decidido a no dejarlos acercarse. Esta situación, en definitiva, preocupaba a ambos padres, pues era bien sabido que la chica llamada Vania, no era culpable, pero ¿por qué su hijo se comportaba de tal manera?Todo apuntaba a que Paolo estaba cegado por el enojo hacia ella, pero nada de eso, era justificación para las acciones emprendidas hasta antes de que los padres supieran todo y lo detuvieran.La investigación que había solicitado Massimo les estaba llevando tiempo, pues entrar en la mansión Boucher pareciera imposible.Todos los jóvenes que asistían a ese lugar tenían claras las cosas que sucedían a puerta cerrada y, a nadie se le escapaba ni por error algún detalle, por lo que, para poder obtener información, debían infiltrarse en aquel lugar, lo que, claram
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