POV. AmeliaEl agua caliente de la ducha fue un bálsamo, un torrente que parecía lavar no solo el sudor y el polvo del día, sino también la tensión que se había acumulado en mis hombros. Me quedé allí, con los ojos cerrados, dejando que el vapor llenara el baño mientras la voz de Adrian resonaba en mi mente.«Desearía poder decirte que te amo, y hacerte el amor».Las palabras habían sido crudas, inesperadas, y me habían dejado sin aliento. Me sentía como una adolescente, con el estómago lleno de mariposas y el corazón latiendo con una fuerza que parecía querer escaparse de mi pecho. La distancia era una tortura, pero su voz, su deseo, era un ancla que me mantenía a flote.Cuando salí de la ducha, me envolví en una toalla suave y me sequé sin prisa, aunque sin detenerme demasiado. En el espejo empañado, mi reflejo parecía distinto: más suave, tal vez más redondeado… o quizá solo era mi imaginación. Apoyé la mano sobre mi vientre, la piel tibia y lisa bajo mis dedos. Nuestro pequeño sec
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