91. El padre de Erik
Marisol LópezEstaba acomodando la charola con los medicamentos en mi cubículo, preparando el recorrido habitual de pacientes, cuando Jaqui, mi compañera de piso, entró casi sin aliento.—Marisol… el hombre que trajiste ayer ya despertó. Está desorientado, gravemente deshidratado y desnutrido. No quiere dar datos personales, parece indigente. El doctor Lombardo está en la habitación con él. Deberías ir… yo hago tu recorrido ahora y luego tú me cubres el mío más tarde.Levanté la mirada, sorprendida. Apenas asentí, con el corazón acelerado. —Gracias, Jaqui… te lo agradezco.Caminé con rapidez hacia la habitación, recordando la noche anterior. Aquel hombre había llegado apenas con vida, sangrando por la herida que recibió al defenderme. Yo me había quedado junto a su cama hasta casi el amanecer, vigilando cada cambio en su respiración, cada latido débil en el monitor, hasta que no pude más y corrí al departamento a darme una ducha antes de regresar a trabajar. Ahora, al fin, había desp
Leer más