93. Su primera vez
Marisol López
Para mi fortuna, la noche anterior había preparado lasaña. Solo tuve que tomar unos sobres de agua de sabor para improvisar algo rápido y regresar al otro departamento.
Al entrar, los encontré sentados en silencio, mirando al frente, como si el aire mismo estuviera cargado de cosas no dichas.
—¿Te ayudo? —preguntó Erik con voz baja, casi un murmullo que parecía esconder algo más que simple cortesía.
Negué suavemente, sin mirarlo demasiado, porque sus ojos tenían esa intensidad que