91. El padre de Erik
Marisol López
Estaba acomodando la charola con los medicamentos en mi cubículo, preparando el recorrido habitual de pacientes, cuando Jaqui, mi compañera de piso, entró casi sin aliento.
—Marisol… el hombre que trajiste ayer ya despertó. Está desorientado, gravemente deshidratado y desnutrido. No quiere dar datos personales, parece indigente. El doctor Lombardo está en la habitación con él. Deberías ir… yo hago tu recorrido ahora y luego tú me cubres el mío más tarde.
Levanté la mirada, sorpren