88. Había jugado sucio
Sara SandovalFrente al espejo, el reflejo de Marisol y el mío se mezclaban entre los frascos de maquillaje, las brochas y las risas nerviosas. Mientras me delineaba los ojos, la miré de reojo. —¿Segura que no quieres que Ciro vaya contigo? —pregunté, con la voz suave.Ella negó, sonriendo apenas. —No… después las fotos familiares no estarían completas. Además, Ciro es tu hermano y debe estar ahí contigo.Me quedé en silencio unos segundos, procesando sus palabras, y entonces ella me miró con firmeza. —No te preocupes, estaré bien. Me hace feliz terminar esta etapa… al fin ver el fruto de todos estos años de esfuerzo.Sonreí, dejando el delineador sobre la mesa, y la abracé. —Te voy a extrañar mucho cuando regrese a Montenegro.—Yo también te voy a extrañar —susurró, estrechándome.—Pero me alegra tanto que te quedes en la clínica donde hiciste tu servicio —le dije, separándome un poco para mirarla.Sus ojos brillaron. —Es como un trabajo soñado. Pagan muy bien y, además, ya conoz
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