Las luces del coche de Gael aparecieron como un faro en la oscuridad.Valeria acababa de estacionar en una calle secundaria, lejos de la zona industrial, lejos de los cuerpos, lejos de Víctor. Aún temblaba. Yo también. Mis manos no dejaban de acariciar mi vientre, comprobando una y otra vez que el bebé seguía moviéndose, que seguía vivo.El coche de Gael frenó en seco detrás de nosotras. La puerta se abrió antes de que el motor se apagara del todo.Y lo vi correr hacia nosotras.Nunca había visto a Gael correr así. Sin medir el peligro, sin mirar alrededor, sin nada más que el objetivo de llegar a mí. En dos zancadas estuvo a mi lado, sus manos en mi cara, sus ojos recorriéndome de arriba abajo, buscando heridas, buscando sangre, buscando algo que confirmara que yo seguía entera.—¿Estás bien? —su voz era un ronquido, un hilo de furia y miedo—. ¿El bebé?—Estamos bien —respondí, aferrándome a sus brazos—. Estamos bien.—¿Qué pasó? ¿Dónde está ese tipo? —Sus ojos se volvieron hacia Val
Leer más