El mundo se deshacía en murmullos.Lyra, aún en su forma de lobo, yacía tendida sobre la tierra húmeda. Sus sentidos estaban amortiguados, como si una pesada cortina cubriera sus oídos. Las voces llegaban distorsionadas, ecos lejanos que se mezclaban con el latido irregular de su corazón.La joya reposaba junto a ella, brillando con un fulgor antinatural. Hilos de luz se extendían desde la marca en su pata, conectándola a la piedra como venas vivas. Cada vez que la marca palpitaba, la joya respondía con un destello más intenso, como si ambos latidos fueran uno solo.Lyra no sabía si la joya la estaba consumiendo o si la estaba despertando para algo que no comprendía. El dolor era profundo, pero también había una extraña sensación de poder, como si estuviera al borde de un precipicio invisible."Oh, Luna perdida," resonó en su mente, con una sonrisa implícita, "gracias por liberarme."Entonces, una serie de imágenes bombardearon su cabeza: recuerdos de su vida anterior. Cómo fue entreg
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