Todos entraron a la casa de la manada. Hans iba contento, cuidando a Damia con extremo cuidado, su compañera estaba esperando su cachorro. Rhyd y Theo aún estaban sudados.—Amor, quédate con ellos, yo iré a tomar una ducha rápida.—Está bien.Greta lo besó y los dos alfas subieron a refrescarse.—Dime, ¿cómo te has sentido, Damia? Ser la luna de mi antigua manada no debe ser muy fácil.—Es fácil con la ayuda de Hans. Los miembros de la manada son muy dulces, me llevan muchos regalos cuando se enteraron que estaba esperando bebés.—Espera… ¿bebés? ¿No es uno?—No, son dos mellizos, como tú y Hans.— Dijo Damia con una sonrisa.—¡Fantástico! Me encanta, seré tía por partida doble.Greta estaba feliz mientras Hans sonreía de lado, orgulloso.—Ahora dime, hermana, ¿cómo fue que destruiste a Arkam?—Trabajo en equipo. Tenemos la ayuda de Elara, una valestri, la última bruja del bosque.—Wow, eso es genial —dijo Damia—. ¿Y tú?Mila sonrió.—Bueno, yo soy la luna de Luna Plateada. Acompañé a
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