Ambos pierden el tiempo en que el beso dura; Beatrice por pasión, Raúl también, pero en el fondo necesitando que ella borre los rastros que Madison dejó… aunque sabe que hay marcas que no se borran con besos.Las frentes se unen, agitados, los labios ardiendo de calor, los corazones retumbando. Beatrice abre los ojos y sonríe, él le devuelve la sonrisa, nostálgico.«Le pertenezco. Solo a usted le pertenezco», piensa decirle, pero no lo hace, porque aunque así lo siente su corazón, él ha estado haciendo lo contrario.—Wow… Fue bueno —dice él, intentando desviar sus pensamientos.Beatrice ríe bajito, poniéndose de puntas para besarle la nariz. Él siente cosquillas. Ella le toma la mano y lo guía a su lado en la mesa.Raúl la observa, tan hermosa, con las mejillas llenas de calor, sudor y el pecho agitado. Y luego ve ese brillo en sus ojos.¿Todavía ella podrá ver el brillo que dijo notar en él?Su corazón da un vuelco.Recuerda que Beatrice le dijo que ella sabrá cuándo ya no la quiera,
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