Todo lo que odia.
Tras separarse del beso, sus labios arden como nunca antes. El peso en su cuerpo lo abate, haciéndole bajar la mirada.
Las ha traicionado. A todas.
Madison, sintiendo revolotear el amor, sonríe, limpiando sus propias lágrimas. No esperaba que esta discusión terminara con un beso.
—Y-Yo… —Suelta su corbata y rozando todavía el reloj, lo examina—. No sabía que te gustaban los relojes…
Raúl suspira, parándose sin poder verla a la cara.
—No me gustan —miente, para que no se le ocurra regalarle uno.