La mujer que ama.
Desconectado.
No hay otra palabra.
Raúl come, finge reír, sonreír, desvía la atención de la pelinegra. Y ella lo siente. No se parece en nada al hombre que le susurró en el oído en la mañana. Pero debe ser paciente, él no la ama, lo sabe.
Tal vez… La única conexión que tiene con ella es sexual.
Eso es algo.
Algo de lo que tiene que sacar provecho.
Tras la cena, la mujer saca una botella de vino y una de whisky de su despensa. Las compró al llegar, esperando que Raúl pudiera quedarse en su depart