Esa noche, Raúl la llevó a su nuevo hogar, ya completamente equipado, y con la habitación principal preparada con rosas y corazones para su encuentro. Él la tomó, prometiéndose a sí mismo n volverla a defraudar, cuidarla, respetarla. Y ella se entregó, depositando su plena confianza y su corazón, sabiendo que, incluso si la vida les daba problemas, podrían superarlo, juntos.Tuvieron una pequeña luna de miel de dos días en Key West, y regresaron a sus respectivos antiguos hogares porque estaban ansiosos por la mudanza.El primer día viviendo oficialmente allí, durmieron todos en la misma cama, suspirando por la nueva vida que comenzaba.Al día siguiente, el resto de los Meléndez invadió su mansión, llevando comida para celebrar la mudanza. Y aunque en sí, estaban tristes porque ya no tendrían como antes, les llenaba el corazón de alegría ver lo felices que estaban.Ahora, es de nuevo fin de semana, y a primera hora de la mañana, el timbre suena.Beatrice se remueve en la cama, balbuce
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