CAPÍTULO — Verdades dichas La pantalla se encendió. No fue un gesto brusco ni teatral. Fue preciso. Frío. Definitivo. Una tras otra comenzaron a correr las filmaciones. Videos. Audios. Conversaciones. La sala quedó en silencio mientras las imágenes hablaban solas, llenando el aire de una verdad imposible de esquivar. Gonzalo y Fiona proponiendo la venta a Mauro, con copas en la mano y sonrisas de triunfo, celebrando una e****a que creían perfecta. Mauro negociando con Sandy, planeando cada paso, convencido de que nadie los miraba. Mauro hablando de dejarla sin medicación, de acelerar la ceguera, de “hacerla dependiente”, como si la oscuridad ajena fuera una herramienta más de control. Mauro besándose con Sandy en el hospital, sin pudor, sin miedo, sin humanidad. Mauro riéndose de Carolina. De su oscuridad. De su vulnerabilidad. Gonzalo Ortega se desplomó en la silla, como si las piernas ya no le respondieran, como si el peso de la verdad le hubiera quitado el sostén del c
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